Cromañón: un show que terminó en tragedia

Callejeros daba su último recital del año y las bengalas provocaron el hecho más trágico de fin de año del 2004. Hubo 194 muertos y 1.500 heridos. Muertes, suicidios y los culpables que no están. Un informe detallado del hecho que conmocionó al país.

 

 


Música, fuego, muerte, dolor e indignación. Son muchas las sensaciones que se cruzan cuando se habla de Cromañón. Hace 5 años, el boliche se incendiaba por el fuego de una bengala, pero sobre todo, por la corrupción y negligencia de los encargados del local, del Gobierno que omitió controles y de la banda, que nunca desalentó la pirotecnia.

 

 

El boliche de los conciertos de rock había sido inaugurado en abril de ese año. Su gerenciador, Chabán, era un conocido empresario ligado al rock.

 

El local estaba habilitado para una capacidad máxima de 1.031 personas, pero en ese último show se calcula que había más de 3.500 asistentes, algunos hasta con sus hijos. Mientras Callejeros alentaba desde su sitio web lo que sería “la noche de las bengalas", Chabán cerraba con candado la salida de emergencia, para evitar colados.

 

A las 22.30 comenzó el show de la banda. Ante tantas bengalas, Chabán pedía por altoparlantes que pararan porque podía ser peligroso. Es que un mes antes, en un show de Jóvenes Pordioseros hubo un incendio y debió a evacuar al público y cinco días antes de la tragedia, lo mismo ocurrió en un concierto de La 25.

 

El show se coró en el tercer tema porque una bengala incendió la media sombra del techo y las planchas de poliuretano que había sobre ella, como modo de acustización, material altamente tóxico y letal. Después, el horror: se cortó la luz y en pocos minutos el fuego y los gases tóxicos se apoderaron del lugar, mientras que la desesperada gente intentaba escapar o reingresar a buscar a familiares y amigos atrapados.

 

No se podía respirar, el aire quemaba los ojos y las vías respiratorias, era necesario taparse la boca y la nariz con alguna remera para no intoxicarse y poder avanzar a ciegas por el local colmado de un humo negro.

 

A las 23.01 llegó la primer ambulancia, ya era tarde para muchos. Fue un operativo de socorro que contó con 700 profesionales, 46 ambulancias, 24 hospitales, 11 clínicas privadas y los solidarios que estaban en la calle y ayudaron en el rescate de los atrapados.

 

Fue una noche de luto gracias al pago de coimas y la ausencia de controles que permitió que el lugar fuese habilitado como local de baile “clase C", pero que en la práctica funcionara como microestadio, y hubiese tenido otras normas, evitando tener que garantizar la presencia de policías, bomberos y ambulancias. Se supo que, como si fuera poco, la certificación de Bomberos estaba vencida y 10 de los 15 matafuegos estaban despresurizados.

 

Después de la fatídica noche, perdieron la vida 194 personas y otras 1.500 resultaron heridas. Niños, jóvenes y adultos murieron en un hecho que enlutó el fin de año de 2004 y que cinco años después sigue generando indignación porque no hay culpables detrás de las rejas. (26 Noticias)
 

Nacionales
16:27 30/12/2009
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