Farándula y poder: Entre el “cholulismo” por los artistas y la cultura del apriete

La reacción de Cristina Kirchner contra el actor Ricardo Darín desnudó la intolerancia hacia las críticas y dudas sobre la riqueza presidencial. Violencia verbal y división, síntomas emergentes.

 


El guión está cargado. Los insultos desplazan a los buenos modos. “El pelado ese”, se burla la protagonista de un ministro de Economía español. “Gordo impresentable”, llama al intendente de la ciudad de Bariloche. Ella domina la escena. Su relato es teatralidad. No habla con periodistas, pero acepta ser entrevistada por la modelo Naomi Campbell y la actriz Soledad Silveyra. Ve todas las películas de Leonardo Favio, “menos la de Monzón”. Recibe en la Casa Rosada a Esther Goris, Julieta Díaz y Madonna, “tres mujeres que representaron a Eva Perón”. Luce en su vestuario negro el recuerdo de su marido, que fue extra en la película La Patagonia Rebelde . Al final de sus intervenciones, siempre le escriben el mismo desenlace: “(aplausos)”.

 

Eso le gusta . De repente, el libreto se sacude. El actor principal esquiva lo estipulado y la cuestiona. El, carismático, querido por el público, multipremiado, se cree con derecho a plantear una inquietud ciudadana, a opinar con libertad. Ella lo toma como una traición.

 

Reacciona . Lo que sigue es improvisación, violencia verbal, figurantes que se entrometen en la escena, tonos amenazantes… y una platea desconcertada.

 

Ficción y realidad se mezclan en la Argentina de la tensión creciente en las discusiones públicas, un programa ubicado en el centro de la cartelera desde el entrevero que mantuvieron Cristina Kirchner y el actor Ricardo Darín por el origen del patrimonio presidencial. El fenómeno de estar cerca de la farándula por una cuestión de imagen ante la sociedad y, a la vez, controlar que nadie critique la línea política oficial, tiene estas características: Existe una desproporción entre el libreto virulento de los poderosos que se enojan y los ciudadanos que se atreven a contradecirlos. Las alusiones de la cantante Marcela Morelo a la falta de seguridad en Lanús, cuando estaba conmovida por el robo a uno de sus músicos, despertó la furia de funcionarios que, con dineros municipales, habían pagado su presentación y, pretendían, su conciencia. “Puta, gorila, te llevás la plata y decís eso?”, le gritó una mujer de la intendencia. “El incidente trajo un montón de consecuencias, pero Marcela no quiere hablar más del tema. Ella es artista, no política. El auto, la guitarra y los cables para las conexiones que nos robaron aún no aparecieron”, explicó a Clarín Patricia Oviedo, encargada de las contrataciones. La cantante Patricia Sosa, que como Morelo habitó y conoce las problemáticas del sur del conurbano bonaerense, se solidarizó con Morelo.

 

Hay miedos que el público desconoce. El escritor Marcelo Birmajer, guionista de los monólogos de Jorge Lanata, reveló que varios actores se negaron a participar del programa “Periodismo para todos” para evitar problemas. “Una decena de veces, luego de haber elegido algún actor, actriz o personaje mediático, la productora nos escribía para comentar que el sujeto en cuestión se había ‘bajado’, generalmente por temor a actuar en PPT. En algún caso, los parientes trabajaban en alguna repartición pública, y temían represalias. En otros, se disponían a hacer una gira por el interior y consideraban políticamente arriesgado participar del sketch, en relación con las autoridades de los sitios que visitarían. O simplemente padecían un miedo difuso”, señaló Birmajer en su columna “El humor como arma frente al miedo” . El escritor prefiere mantener en reserva los detalles que puedan identificar a las personas involucradas, para evitarles inconvenientes. La escritora Beatriz Sarlo alertó además sobre la política del “carpetazo” contra ciudadanos críticos, basada en el señalamiento presidencial que recibió Darín por la compra cuestionada de una camioneta importada.

 

Los funcionarios copian el discurso agresivo y hacen de la descalificación del que cuestiona un arma dialéctica preferencial. El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, tiene un expediente abierto en el INADI por haber llamado “polacos pelotudos ” y “pata sucias” a yerbateros de Misiones que negociaban mejoras, informó el Ministerio de Justicia, a Clarín . La cosecha de insultos o frases intimidantes nunca se acaba. Incluye frases como “Odio a los blancos y a la puta oligarquía”, del dirigente Luis D’Elía; “Los lectores de Clarín deben ser muy idiotas” y “La Plaza de Mayo no es la plaza de la señora que lleva a su mucama para que golpee la cacerola”, del secretario de Cultura, Jorge Coscia; “Que se metan las cacerolas en el orto”, también de Moreno; “Hay jueces de la Corte que son unos turros, cómplices de la dictadura”, de Hebe de Bonafini; o la equiparación que entre el camionero Hugo Moyano y el asesinado Augusto Vandor hizo el senador Aníbal Fernández, otro polemista contra famosos.

 

Fue él quien replicó a Marcelo Tinelli, Mirtha Legrand y Susana Giménez, cuando hablaron de inseguridad.

 

La grieta en la sociedad , fomentada por la lógica amigo-enemigo que plantea el Gobierno, se verifica también entre los actores. Defendieron a Darín su hermana Alejandra (presidenta de la Asociación Argentina de Actores) Fabián Gianola, Antonio Gasalla, Gustavo Cordera y el director de El Secreto de sus Ojos , Juan José Campanella. El miércoles, en su cuenta de Twitter, este prestigioso cineasta consideró que “el mensaje con que manejaron el tema Darín (con quien me solidarizo) fue claro: Si criticás, te masacraremos, para que nadie más se anime”. En el otro extremo, el veterano actor Federico Luppi, asistente a ceremonias oficiales, tildó a su colega de “pelotudo”. “Con todo el respeto que tengo por Ricardo y mi amor por él, más que ingenuo es un pelotudo. Hay que tener cuidado con las actitudes mariconas”, indicó.

 

El distanciamiento entre personas es todavía más elocuente entre los dos protagonistas de la obra Conversaciones con mamá, los consagrados Luis Brandoni y Pepe Soriano. Son amigos, dueños de una trayectoria de compromiso militante y del cariño del público, y destacados por igual en la función que comparten cada noche, pero decidieron que, si van a comer juntos, de política no hablan, para no terminar peleados. Brandoni se lamentó también por la ruptura de los lazos de solidaridad entre los actores, una red de contención que en los ‘70 fue vital para afrontar amenazas y exilios.

 

Se expone a los artistas señalados en público a malos momentos en las calles y mensajes intimidantes por Internet, algunos cercanos al fanatismo. A Campanella, por ejemplo, después de manifestar su apoyo a Darín y calificar de “confrontativa y embustera” la política de comunicación oficial, lo insultaron por Twitter: “Dejá de decir boludeces, gorila. Nunca me gustó Nueve Reinas . Dedicate a otra cosa”. La película que se menciona, protagonizada por Darín y Gastón Pauls, fue dirigida por Fabián Bielinsky, no por Campanella.

 

La desconsideración presidencial hacia el dibujante Hermenegildo Sábat (Cristina lo acusó de emitir mensajes “cuasi-mafiosos” en sus trazos, ante una multitud en Plaza de Mayo, el 1° de abril de 2008) fue otra muestra de intolerancia . Hace tres semanas, fue retomada por el filósofo oficialista José Pablo Feimann: “Todos sabemos cómo piensa (Sábat), pero que no lo dibuje”, buscó censurar. Feimann, un intelectual que conduce un programa de televisión en el canal Encuentro, tampoco optó por palabras sutiles cuando, en una de sus notas, habló del “peronismo mogólico” , una expresión desaconsejada por su carga peyorativa.

 

Otro director de cine, Eliseo Subiela, dijo que “no tenía miedo desde la época de Isabel” Perón, a raíz de una inspección que le mandaron de la AFIP en agosto, luego de quejarse por no haber obtenido la autorización del fisco para comprar dólares. (Clarín)

Política
09:46 13/01/2013
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